miércoles, 10 de diciembre de 2008

EMBARAZO Y VEGANISMO

Al engendrar un hijo la sociedad te hace sentir miedo de que puede aparecer algún problema en el embarazo o estar desnutrido. Estos temores, que ya suelen ser habituales con la dieta convencional, pueden presentar una verdadera preocupación para unos futuros padres veganos. Es tan solo la observación diaria durante el proceso la que te puede convencer de que todo funciona perfectamente, como debe ser.
Durante el embarazo, la madre debe cuidarse y observar los principios de higiene y estilo de vida que se recomiendan normalmente. Mantener su dieta vegana no es ningún obstáculo para el desarrollo del bebé. En el periodo de embarazo, existen unas necesidades nutritivas superiores, que se cubren suficientemente con una mayor ingestión de alimentos energéticos (buenas costumbres son incluir otra comida ligera a media mañana o a media tarde, o consumir dos raciones proteicas al día, por ejemplo de frutos secos, en pequeñas cantidades).
Actualmente se recetan suplementos de acido fólico para todas las embarazadas, con el fin de evitar riesgos de malformaciones congénitas (espina bífida), justificando esta medida por los valores bajos que tienen los alimentos, absurdamente. En la practica, la dieta vegana es mucho mas rica en acido fólico que la convencional, y los expertos veganos como el Dr. Michael Klaper , opinan que una dieta vegana variada aporta suficientes cantidades, con la cual la suplementacion no es necesaria.
En el caso de aparecer anemia, cosa bastante frecuente durante el embarazo, se debe tratar de corregir durante la dieta y evitar los aportes farmacológicos agresivos, que presentan efectos secundarios como es estreñimiento. En tal caso, se debe intentar reforzar la dieta con zumos de zanahoria y remolacha, mayores cantidades de frutos secos (almendras crudas, especialmente y también cacahuates tostados, pipas de girasol y de calabaza) y otros alimentos ricos en hierro, consumiéndolos con otros alimentos ricos en vitaminas C para favorecer la absorción. Si es invierno, será un buen momento para aumentar el consumo de la familia de las coles. Siempre es mejor reservar los suplementos como ultimo recurso.
La lactancia materna
En principio, no hay ninguna razón para que una madre vegana no tenga leche o esta no sea suficientemente rica para el desarrollo del bebé. La lactancia materna es fundamental para los primeros meses de vida, al menos hasta los primeros seis meses de vida, y debería prolongarse hasta que el niño la rechace de forma natural. Esto puede durar hasta los 3 años o más incluso, aunque por desgracia el estilo de vida moderno suele impedirlo, con una baja laboral por maternidad de tan solo 4 meses. Por lo cierto es que los bebes son los únicos que conservan un instinto completamente natural sobre lo que es bueno para ellos, y deberían poder hacer uso de ese instinto.
Después de los primero meses, la introducción del alimento es gradual y la leche va quedando en segundo plano, casi mas como un complemento de carácter afectivo para el bebé, para conservar ese vinculo con la madre.
Si por alguna razón, hubiese que abandonar la lactancia materna, se puede buscar una alternativa compatible con las ideas veganas. Si el bebé ya tiene una edad suficiente, la leche materna puede ser reemplazada por leches vegetales (almendra, soja, etc.), en cantidades y disoluciones adecuadas. En cualquier caso los laboratorios de alimentos infantiles también poseen formulas elaboradas a partir de soja (porque hay niños que no toleran de ninguna forma las proteínas animales), que podrían ser aptas para los veganos, aunque hay que elegir con precaución porque algunas incorporan grasas animales o lácteas, y casi con toda seguridad vitamina D3 que es de origen animal ( la D2 es vegana).
El deteste
En general, se recomienda que la lactancia materna es esencial en los primeros meses de vida, y que a la edad de seis meses se debe empezar a añadir una alimentación suplementaria, sobre todo para proporcionar mayores cantidades de hierro. Después del deteste ya no se necesita leche, así es como funciona con todos los mamíferos y nosotros no deberíamos ser ninguna excepción. Pero se puede empezar a introducir las “leches” vegetales como aporte nutritivo. Antes del primer año de edad, el niño necesita una proporción adecuada de proteínas, grasas y carbohidratos, así como vitaminas y minerales, que ni la leche de vaca ni las leches vegetales pueden proporcionar. Al cumplir un año, a los niños ya se les puede ofrecer leche de soja enriquecida, así como otras leches a basa de frutos secos, que son aptas para niños mas mayores y adultos.
El deteste no suele representar ningún problema, pues el niño suele adaptarse a lo que sus padres le ofrezcan. Los problemas pueden venir mas tarde, cuando el niño empieza a ver la televisión, los escaparates, o en el comedor de la escuela, o en las fiestas infantiles, es decir, cuando el niño empiece a desenvolverse en un mundo no vegan.
Uno de los mejores alimentos para introducir inicialmente son las frutas, naturalmente y después algunas verduras de raíz como las zanahorias. También suele recomendarse la introducción temprana de los cereales (primero los cereales sin gluten como el arroz), aunque debido a que los jugos digestivos del bebé tardan en estar listos para digerirlos bien, quizás es prudente demorarlo al máximo, quizás hasta los 18 o 24 meses, para evitar problemas digestivos. Después se pueden introducir pequeñas cantidades de legumbres, como las lentejas y de frutos secos. No obstante, esto es orientativo, y las circunstancias de ciertos bebés pueden recomendar su introducción más temprana; en caso de que un niño no quiera comer otras cosas, conviene probar de introducir estos alimentos en pequeñas raciones.
Llega un momento en el que el propio niño empieza a mostrar un interés por lo que comen sus padres, y según el desarrollo de su dentadura, podrá empezar a participar de los platos familiares.
En la infancia
Mientras se satisfagan las necesidades calóricos del niño, dispondrá de suficientes proteínas para crecer, procedentes de las fuentes vegetales que aportan esas calorías.
Según Gill Langley, los niños veganos son generalmente de constitución mas ligera que los niños omnívoros, pero se encuentran dentro de los rangos normales e talla y peso, están sanos y crecen normalmente. Los estudios indican que algunos niños veganos pueden crecer mas lentamente durante los primeros cinco años, posiblemente debido a un aporte calórico inferior cuando sus estómagos son relativamente pequeños, pero recuperan el nivel de crecimiento hacia los 10 años.
Para asegurarles un consumo adecuado de calorías deben consumir legumbres y cereales (cocidos y triturados), y semillas y frutos secos molidos o en forma de mantequilla. Los plátanos y los aguacates también son alimentos ricos en calorías. Estos alimentos deben constituir la base de las comidas, con menores cantidades de frutas y verduras, ya que estas contienen mas fibra y menor densidad calórico, llenando mucho el estomago y sin haber saciado sus necesidades.
Las fiestas infantiles (como los cumpleaños), pueden representar un problema para un niño vegano. Pero son un día especial en si mismas, y se deben enfocar hacia la diversión y no hacia la comida. Sin embargo, se pueden preparar platos especiales y cosas para picar que atraigan a los niños, así como dulces y pasteles veganos.
Verdaderamente el hecho de que el niño no se sienta un “bicho raro” en su relación social con otros niños es un verdadero reto que los padres han de afrontar. Es posible que el niño desee hacer lo que hacen los demás, y sienta curiosidad por probar lo que los demás comen. Pero aunque en alguna ocasión reciba algo indeseable, lo mas importante será la dieta que reciba en el hogar, su sustento principal. Muchos niños, sin embargo, tienen muy claro porque reciben una alimentación vegetariana, y la practican con total convencimiento. No todos los niños reaccionan igual, pero hay que confiar que explicando las razones con sinceridad y educándolos con el amor hacia los animales como base, los niños lo comprenden sin problemas.
Cuando el niño deja de ser niño
A medida que el niño crece, el control de los padres es cada vez mas limitado, y siempre hay que aceptar un hecho inevitable: llegara el día en que el hijo tomará su propia decisión sobre que dieta desea llevar, … y cabe la posibilidad de que no desee seguir siendo vegano. Tiene derecho a su propia elección personal, como nosotros tuvimos la nuestra.
Cuando sea mayor, existe la posibilidad de que no le interese personalmente y decida adoptar una dieta convencional. Una decisión totalmente respetable. Pero probablemente no sucederá así, si esta satisfecho con su estilo de vida, tendrá muy claras las ventajas que le ha aportado durante toda su infancia y defenderá sus planteamientos de la misma manera que nosotros.

ALGUNOS DATOS MAS PRECISOS:

PREGUNTAS QUE TIENES QUE HACERTE
Si estas embarazada de poco tiempo o quieres quedarte embarazada, deténte un momento y plantéate algunas preguntas. Tus respuestas a estas preguntas afectaran a algunas elecciones que deberás hacer en relación con la dieta y el estilo de vida durante el embarazo.
1. ¿Cuál es tu peso antes del embarazo? ¿Cuánto mides?
Tus respuestas a estas preguntas indican si tienes falta o exceso de peso. Para determinar esto, utiliza la tabla 1 para calcular tu índice de masa corporal (BMI) y el cociente peso/altura. Si tienes un BMI moderado, se recomienda durante el embarazo un aumento de peso de 11-16 kilos. Si tu BMI es bajo, deberás ganar más peso, entre 13 y 18 kilos. Si tu BMI es alto o muy alto, deberás ganar 7 kilos por lo menos.

TABLA 1: INDICE DE LA MASA CORPORAL
Primer paso:
Pésate antes de quedarte embarazada (peso en kilos) y divídelo por tu altura (en metros) al cuadrado.
Segundo paso:
Utiliza tu BMI para encontrar tu cociente peso/altura antes del embarazo y el peso que deberías aumentar durante el mismo.






BMI Peso/Altura Aumento de peso recomendado (en kilos)
Inferior a 20.6 Bajo 13-18
20.6 a 27 Mediano 11.16
27 a 30.2 Alto 7-11
Más de 30.2 Muy alto No inferior a 7

Los modelos de aumento de peso son diferentes para cada mujer. Sin embargo, la tendencia general es tender un ligero aumento de peso durante las primeras doce semanas. Después, durante el segundo y el tercer trimestre el aumento de peso suele ser de medio kilo semanal. Si estás ganando peso muy despacio o no estás ganando nada, necesitas comer más. A lo mejor te ayudará comer más a menudo o comer alimentos altos en grasas y bajos en fibra. Si tu aumento de peso es elevado considera los diferentes tipos de alimentos que estás comiendo. Si comes muchas golosinas o comidas grasas, reemplázalas por frutas, verduras, semillas y legumbres. Si tu dieta es saludable intenta hacer más ejercicio, camina o nada todos los días por ejemplo. Evidentemente, deberías consultar la tabla de ejercicios con tu medico. Recuerda, cada mujer, y especialmente, cada embarazo, es diferente en cuanto al aumento de peso.

Con el fin de alcanzar el aumento de peso recomendado, necesitas unas 300 calorías mas de lo normal durante el segundo y tercer trimestre. Durante los tres primeros meses del embarazo el aumento en necesidad de calorías es pequeño o nulo. 300 calorías es un aumento bastante pequeño comparando con los previstos para otros nutrientes, por consiguiente es importante utilizar estas calorías sabiamente. En otras palabras, en lugar de beber dos latas de refrescos (300 calorías pero sin aporte nutricional) podrías comer en su lugar 300 calorías de frutas y verduras y conseguir tus necesidades en vitaminas y minerales.

Tu mejor guía para saber cuanto debes comer es tu propio cuerpo. Si seleccionas alimentos saludables, haces ejercicio moderado y comer regularmente, tus deseos te indicaran cuándo y cuánto tendrás que comer.

2. ¿Cuáles son tus hábitos? ¿Por ejemplo, te salteas el desayuno y la comida y tomas una buena cena o picas durante todo el día?
Para contestar la pregunta 2, te vamos a ofrecer varias ideas para adaptar tu forma de comer con el fin de asegurarte que comes bastante. Si sueles saltearte el desayuno y/o almuerzo, resulta difícil o imposible comer los alimentos necesarios en una o dos comidas para alcanzar tus necesidades. Además, los bebés no se desarrollan muy bien con ayunos de cualquier duración. Muchas mujeres se encuentran mejor si hacen pequeñas y frecuentes comidas especialmente durante los últimos meses del embarazo cuando parece que falta suficiente espacio para la comida. Es especialmente cierto para las mujeres veganas ya que su dieta elevada en fibra y volumen hace que sea difícil comer mucho cada vez. Tomar comidas pequeñas y frecuentes puede también ayudarte en caso de aumento lento de peso. No te preocupes por tener que preparar 6 comidas al día. Una comida puede ser tan sencilla como un bol de cereales, yogur de soja con fruta, mantequilla de cacahuate y galletas, o almendras y pasas.

La cafeína es mas polémica. Un gran consumo, en algunos casos, ha sido asociado con diversos problemas en el embarazo. La cafeína no aparece en la sangre del feto con la misma concentración como en la de la madre. Pero limitar o evitar bebidas con cafeína como el café, el té o la coca-cola es lo más prudente.

Selección 1- El embarazo
La importancia de una buena nutrición

Diferentes estudios realizados en los años 90 muestran que la dieta que la mujer embarazada siga y la alimentación del bebé en el primer año de vida repercutirá en la salud del niño 40, 50 0 incluso 60 años mas tarde.

Una mujer embarazada precisa de nutrición extra para que el feto crezca sano y para ella misma en este proceso de cambio hormonal y corporal. Una serie de estudios seguidos en una comunidad vegana de EEUU (Farm), muestra que las mujeres veganas pueden llevar a cabo embarazos de lo más saludables y que los bebés y niños pueden seguir una dieta vegana con total confianza.

Los primeros meses

Durante el embarazo se recomienda un incremento de vitaminas y minerales pero sin embargo el incremento calórico es relativamente pequeño. El peso que se gane dependerá de cada mujer. Por lo general en el primer trimestre se gana muy poco peso. En el segundo y tercer trimestre una libra por semana es lo normal. En caso de que no se perciba aumento de peso o éste sea muy lento, debe de incrementarse el consumo calórico. Si ocurre lo contrario y se gana mucho peso rápidamente, entonces habrá que observar un poco más de cerca la alimentación que se está llevando. Asegúrate de reemplazar los dulces y comidas de muy alto contenido graso por fruta fresca, verduras, legumbres y cereales integrales (pan integral, arroz, etc.). Si consideras que tu dieta es lo suficientemente sana entonces céntrate en hacer ejercicio diariamente. Caminar, nadar, etc.
Durante el primer trimestre no es necesario en absoluto incrementar la ingestión calórico. Sin embargo para asegurar el aumento de peso durante el segundo y tercer trimestre se aconsejan unas 300 calorías extras. Asegúrate de obtener esas 300 calorías de fuentes que te aporten vitaminas y nutrientes. Así pues en vez de beber 2 latas de coca-cola, toma 300 calorías de frutas y verduras.

La ingesta de alimentos debería de repartirse en pequeñas comidas a lo largo de todo el día. Nunca olvides el desayuno y como un almuerzo bastante copioso. Es muy importante de asegurarse de abastecer el feto con un suministro de nutrientes constante. El feto no lleva nada bien al pasar muchas horas sin comer.

A continuación se muestran varios ejemplos de nutrientes necesarios para un cuerpo sano y los alimentos que aportan dichos nutrientes:

1. Cereales. Cebada, arroz, trigo (pan, pasta), avena, mijo, maíz.
2. Legumbres. Alubias, guisantes, lentejas.
3. Frutos secos y semillas. Toda clase de frutos secos, mantequillas de frutos secos, semillas de calabaza, de girasol y de sésamo.
4. Verduras. Tanto frescas como cocidas. Las verduras e color amarilleado y verde intenso tales como las zanahorias, los pimientos verdes, el brécol, las espinacas, la endibia y la col rizada son de gran valor nutricional. Otras verduras incluye los germinados, patatas, tomates, lechugas, col, maíz, apio, cebollas, pepinos, remolacha y coliflor.
5. Frutas. Frescas, secas y en lata. Plátanos, naranjas, mandarinas, pomelos, manzanas, mangos, cerezas, uvas, peras, kiwis, limones, ciruelas…


Fuentes veganas de nutrientes fundamentales

Proteínas
Cereales integrales (harina y pan integral, arroz integral), frutos secos (almendras, nueces, avellanas), semillas de girasol y calabaza, legumbres (guisantes, lentejas, habas), harina, leche de soja y tofu.

Carbohidratos
Cereales integrales (trigo, avena, cebada, arroz), pan integral, pasta y otros derivados de la harina, lentejas, habas, patatas, fruta fresca y seca.

Grasas
Frutos secos y semillas, aceite de frutos secos y semillas, margarina vegana.

Ácidos grasos esenciales
Existen dos ácidos grasos poli saturados que el cuerpo no elabora por si mismo y estos son el acido linoleico (grupo omega 6) y el ácido alfa-linolénico (grupo omega 3).
Acido linoleico- Aceite de girasol, de maíz, de primula natural y de soja.
Acido alfa-inolénico- Aceite de semillas de lino, semillas de calabaza, nueces, soja.

Vitaminas
A- Zanahorias, espinacas, calabazas, tomates, verduras de color verde oscuro y margarinas veganas.
B- Frutos secos, cereales integrales, avena, legumbres, extracto de levadura, verduras de hoja verde oscuro, patatas y frutas deshidratadas.
B12- Alimentos fortificados como extractos de levadura, leche de soja, margarinas veganas, hamburguesas vegetarianas. Posiblemente: alimentos fermentados (miso, tamari, tempeh) y algas marinas.
C- Frutas cítricas (naranjas, limones y pomelos), cerezas, frambuesas, verduras de hoja verde oscuro y patatas.
D- Explosión moderada a la luz solar, algunas leches de soja y margarinas veganas fortificadas.
E- Frutos secos, semillas, cereales, harinas integrales y aceites vegetales.
Acido fólico- Germen de trigo, verduras de hoja verde oscuro (brécol, espinaca, berros), levadura y extractos de levadura, frutos secos, guisantes, habas, naranjas, cereales integrales.

Minerales
Calcio- Melaza, semillas, frutos secos, algarroba, legumbres (granos de soja, tofu, judías, soja fermentada o miso), perejil, higos (secos), algas marinas, cereales (avena por ejemplo), leche de soja fortificada.
Hierro- Semillas, frutos secos, legumbres, miso, cereales, frutas deshidratadas, melaza, algas marinas, perejil, verduras de color verde oscuro, utilizar potas y sartenes hechas de hierro.
Cinc- Germen de trigo, cereales integrales (pan integral, arroz, avena), frutos secos, legumbres, tofu, proteína de soja texturizada, miso, guisantes, perejil y brotes de soja.

Agua
El embarazo es un estado dominado por el agua y es por ellos que la mujer embarazada requiere de cantidades extra de agua para crear sangre adicional para ella, para su bebé y los seis cuarto de liquido amniótico que tiene su útero. Deberían intentar beberse entre 6 y 8 vasos diarios como mínimo en forma de agua pura, zumos de fruta o zumos vegetales. La cantidad de agua que se necesita en este periodo (entre 2 y 3 cuartos diarios) se puede obtener con facilidad de frutas, verduras, sopas y ensaladas que contienen gran cantidad de agua.

Más información sobre algunos nutrientes fundamentales para mujeres embarazadas

Acido fólico
Las mujeres embarazadas deben de asegurar una ingesta de ácido fólico adecuada para proteger al feto de defectos neurológicos tales como la espina bifida. Diversos estudios muestran que la dieta vegana cuenta con numerosas fuentes de ácido fólico. El departamento de Sanidad recomienda a las mujeres intentando concebir y aquellas embarazadas tomar un suplemento de ácido fólico así como consumir alimentos ricos en éste. En Gran Bretaña en 1991 las recomendaciones para mujeres embarazadas eran 300 ug diarios y para las mujeres amamantando 260 ug diarios. Todas las mujeres intentando concebir deberían de tomar unos 400 ug diarios y continuar tomándolos durante las primeras 12 semanas.

Vitamina B12
Las mujeres embarazadas no precisan más que la cantidad media de 1.5 ug diarios de vitamina B12. Las mujeres que amamantan precisan de 2 ug diarios. Durante el embarazo, los propios depósitos de B12 del organismo de la mujer no están disponibles para el feto, que obtiene su propio suministro a partir de la ingesta actual de la madre de esa vitamina. Si la ingesta de B12 durante el embarazo es baja, el feto no contará con almacenes apropiados de esta vitamina y podrá sufrir deficiencias tras el parto a pesar de que la madre no presente síntomas clínicos de deficiencia.

Calcio
Diferentes estudios han mostrado que la ingesta de calcio de los veganos es adecuada y no se conocen casos de deficiencia. El alto contenido de boro (abundante en frutas y vegetales) de la dieta vegana junto con la exclusión de carnes, contribuyen a que el organismo conserve el calcio. Estudios llevados a cabo sobre los huesos de veganos y vegetarianos muestran que el riesgo de padecer osteoporosis no es mayor, e incluso puede ser inferior, al de los omnívoros.
En Gran Bretaña se recomienda una ingesta de calcio de 1250 mg diarios para mujeres amamantando. Sin embargo no se precisa de cantidades extra de calcio durante el embarazo.

Hierro
Las mujeres embarazadas y amamantando no precisan de cantidades extra de hierro ya que el hecho de que no pierdan hierro durante la menstruación hace que esa cantidad extra que se necesita ya esté facilitada naturalmente. Sin embargo, en los EEUU se recomiendan 30 mg diarios de hierro para la mujer embarazada que es el doble de la cantidad para una mujer no embarazada.

Cinc
Se han encontrado evidencias de que ciertas malformaciones en bebés se han debido a una insuficiencia de cinc en sus madres. La leche humana no es una buena fuente de cinc, y durante los meses que se amamanta el bebé, éste recurre a las reservas que fue haciendo en los últimos 3 meses de gestación. Es por ello que algunos bebés prematuros pueden presentar deficiencias de cinc. La ingesta de cinc en veganos adultos es similar a la de los omnívoros. Las mujeres entre 19-50 años deberían tomar 7mg diarios. No se recomienda una ingesta mayor durante el embarazo.

Sección 2- Amamantar y leche de fórmula

Dar el pecho es lo mejor
La comida ideal para el bebé vegano recién nacido es la leche de su madre. La leche materna tiene muchos beneficios para el bebé ya que refuerza el sistema inmunológico, protege contra infecciones y reduce el riesgo de alergias. Además dado que esta leche esta creada solo y específicamente para el bebé contiene sustancias esenciales todavía descocidas que o se encuentran en ninguna leche de formula en el mercado.

Leche de fórmula y leche de soja
En caso de que la madre no pueda amamantar al bebé porque se quedó sin leche o diferentes motivos, existe la leche de fórmula. En Gran Bretaña sólo existe una leche de fórmula de soja apropiada para veganos – Leche de soja de fórmula “Farley”, hecha por Heinz. ¡Se puede consumir desde el nacimiento hasta la edad madura! Disponible en las farmacias.

Es importante tener en cuenta que no se puede sustituir con leche de soja convencional la leche de soja de fórmula ya que la primera no contiene la cantidad apropiada de proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales necesarios para una comida completa. No se debería de dar leche de soja a los bebés menos de 6 meses ya que los niveles de proteína son demasiado altos y no es aconsejable demasiada proteína en este periodo.

La leche de soja Plamil esta fortificada con calcio (aproximadamente el mismo nivel que la leche humana) en combinación con vitamina D2 que facilita la absorción de calcio más vitaminas esenciales B2 y B12. La versión endulzada puede ser consumida por niños durante y más allá del periodo de deteste. También en los casos que se requiera una toma extra puede diluirse con u poco de agua para que se asemeje más a la leche materna. Sin embargo Plamil Foods Ltd no recomienda que se haga esto sin que un especialista o doctor vea la composición del producto y lo autorice.

La mejor dieta para las madres que amamantan

La mejor dieta para las mujeres cuando amamantan es muy similar a la recomendada durante el embarazo. (Ver la sección embarazo). Las cantidades recomendadas de calorías, proteínas y vitaminas B12 son un poco superiores mientras que la de hierro son inferiores que durante el embarazo.

Se recomienda consumir unas 500 calorías más de lo que normalmente se consume.

Debería llegarse a los 2.0 mg diarios de B12.

Los requisitos proteicos también se incrementan hasta los 56g de proteínas diarios desde que el bebé nace hasta que tiene 6 meses. A partir de los 6 meses esta cantidad puede reducirse hasta los 53g de proteínas diarios.

Porciones de algunos alimentos veganos que aportan 10g de proteínas
Tipos de alimento y peso que aportan 10g de proteína:

*Almendras- 47g
*Garbanzos, secos y hervidos- 119g
*Tofu al vapor- 124g
*Guisantes, hervidos- 159g
*Pan integral-109g
*Arroz integral, hervido-109g
*Espinacas, hervidas- 454g

Perdida de peso y leche materna

Si se consume poca comida mientras se amamanta la calidad de la leche tiende a ser inferior. Sin embargo también puede darse el caso de que se pueda producir una perdida de peso debido a las calorías que se pierden mientras se amamanta. Es aceptable perder ½ libra o 1 libra por semana mientras se está dando de mamar pero nunca será aconsejable ningún tipo de dieta de adelgazamiento rigurosa. Igual que ocurre en el embarazo lo más aconsejable será el consumir comidas pequeñas muy frecuentemente. Dado que el cuerpo requiere de fluidos extra se aconseja consumir zumos de frutas y verduras, leche de soja, sopas y batidos que aportan liquido y calorías a la vez.

Sección 3- Alimentar a un bebé vegano

La alimentación de un bebé vegano- ¡Un asunto muy delicado!

A menos que vivas en un ambiente vegano que te apoya incondicionalmente, lo mas probable es que surjan muchas dudas en torno a tu decisión de alimentar a tu hijo siguiendo una dieta vegana. Se trata de un asunto muy delicado ya que no cabe ninguna duda de que todos los padres quieren lo mejor para sus hijos. Es curioso pero en muchos casos ocurre que la dieta vegana que muchos padres consideran beneficiosa para ellos, tienen dudas cuando se trata de sus hijos. Todavía son muchos los pediatras, médicos y expertos en nutrición que se muestran contrarios a la dieta vegana. Por favor, no tires la toalla ante tantas opiniones contrarias. Siguiendo algunos consejos básicos, tu hijo gozará de una perfecta salud. Tan pronto como familia, pediatra y amigos observen que tus conocimientos sobre nutrición infantil son claros y tu hijo crece sano ya verán las cosas de otra manera.

Desde el nacimiento hasta los 18 meses

Si se puede, lo mas aconsejable para veganos seria el amamantar durante un año por lo menos ya que no existe fuente rica en tantos nutrientes como la leche materna. Sin embargo, muchos bebés no quieren mamar por tanto tiempo y tras 10-12 meses empezaran a beber de un vaso. A continuación mostramos un paseo cronológico por las necesidades nutritivas de tu hijo y como responder a estas siguiendo una dieta vegana.

Nacimiento hasta los 6 meses

Desde el nacimiento hasta los 6 meses, todas las necesidades nutricionales del bebé están resueltas con la leche materna. Nunca dejes que tu bebé mame de tu pecho del biberón en posición totalmente horizontal sobre su espalda. Dicha postura hace que la cavidad nasal y los canales medios del oído se llenen e leche lo que podría resultar en infecciones del oído y alergias.

6 a 8 meses

A los 6 meses ya pueden empezar a introducirse alimentos sólidos pero no hay que apresurarse con el deteste si el bebé se muestra satisfecho con la leche materna sólo. Presta atención a las señales que tu bebé te valla dando: Si el bebé llora después de haber mamado o muerde tu pezón puede significar que esta preparado para recibir algo mas solidó. Incluso entonces, continúa dando de mamar a tu hijo tanto tiempo como quieras y te sientas cómoda haciéndolo. (Algunos bebés están listos para alimentos sólidos un poco antes de los 6 meses. Si ese es el caso de tu bebé, no dudes en introducirle alimentos sólidos).

El mejor periodo para introducir alimentos sólidos es justo después de darle de mamar ya que entonces el bebé ya no esta tan hambriento. Ten paciencia y ve despacio. El “Primer alimento típico” tiende a ser puré de plátano, puré de manzana o puré de melocotones cocidos. Comienza con una pequeña cantidad de puré de plátano teniendo al bebé en tu regazo mientras le tumbas muy ligeramente y todas sus labios con la cuchara dejando que el puré caiga en su boca.
Muéstrate sonriente y relajada para que el bebé sienta que es algo que le gustará. Si notas que el bebé no muestra ningún interés al principio no te preocupes en absoluto y espera otra semana para introducir sólidos. Una vez que el bebé este preparado no intentes darle demasiado ya que al principio sólo se trata de una introducción y ha de hacerse lentamente. El bebé ya te irá mostrando cuando está lleno al girar la cabeza, cerrar la boca o escupir la comida. Asegúrate de prestar atención a sus mensajes.

Alrededor de los 7 meses el bebé ya debería de estar preparado para cereales integrales bien cocidos en consistencia pastosa. Evita los cereales especiales para bebés que las marcas comerciales fabrican. Son muchos más caros y no tienen el mismo valor nutricional que los caseros. En caso de que alguien en la familia tenga algún tipo de alergia al trigo, soja o maíz, puede comenzarse con cereales de arroz y avena para facilitar la introducción. Se le puede añadir una pequeña cantidad de puré de banana o de leche materna para facilitar el proceso de adaptación.

Cuando vallas introduciendo diferentes alimentos sólidos en la dieta del bebé, ve poco a poco observando cómo los va tolerando. Si das a tu bebé dos alimentos diferentes a la vez y el bebé sufre diarrea u cólicos u otros problemas digestivos, no podrás identificar la causa. El sistema digestivo del bebé necesitará de algunos días (al menos una semana) para familiarizarse con la nueva comida y poco a poco ya se podrán ir introduciendo diferentes variedades.

Evita los alimentos para bebé que contienen azúcar o edulcorantes artificiales. El azúcar no contiene ni vitaminas ni minerales ni proteínas y su consumo elevado puede derivar en obesidad en la vida futura de tu bebé. Además, los alimentos endulzados distorsionan el gusto del bebé y reducen el apetito, porque tienden a satisfacer el hambre y desplazan a otros alimentos más saludables.

8 a 10 meses

Alrededor de los 8 o 10 meses puedes empezar a introducir patatas. Cuécelas enteras para conservar todas las vitaminas y tritúralas con una pequeña cantidad de agua o leche materna. También puedes triturarlas con remolacha cocida para que se tornen rosadas y seguro le encantará a tu bebé.
Una vez que el bebé ha asimilado bien las patatas estará listo para frutas frescas tales como peras, melocotones, ciruelas, melones. Se le puede dar manzanas siempre y cuando se pele y se ralle. Para evitar alergias es aconsejable no dar frutas citricas a bebés antes de que cumplan 1 año de edad y nunca darles frutas pegajosas tales como dátiles, higos y uvas pasas hasta que sean capaces de masticar y de limpiarse los dientes después (con ayuda de un adulto).

10 a 12 meses

Entre los 10 y 12 meses puedes empezar a introducir verduras cocidas bien ralladas o en forma de puré. Introduce boniatos (si no lo has hecho todavía), calabaza y zanahorias y poco a poco ve experimentando con otras verduras. Nunca des al bebé trozos de verduras sin procesar porque pueden correr riesgo de asfixia. Una vez que ya veas como el bebé va tolerando los diferentes alimentos puedes hacer batidos muy nutritivos. Aguacate, tofu, manzana, diferentes verduras cocidas, mantequilla de cacahuate (y una gota de vitaminas enriquecidas con hierro si se desea) pueden crear una buena papilla.

En este periodo también puedes introducir cereales integrales como arroz, cebada, avena o cualquier cereal de alto contenido proteico junto con granos de soja y germen de trigo.

12 a 14 meses

Entre los 12 y 14 meses puedes comenzar a añadir legumbres (guisantes y alubias) asegurándote de que están bien cocidas, blandas y sin pieles (especialmente los granos de soja). Una buena introducción a las proteínas de las legumbres es una sopa de guisantes. Observa los excrementos de bebé y asegúrate de que los digirió correctamente. Si las heces huelen ácidas y el “culito” del bebé se irrita o se ven partes de las legumbres en las heces, espera un poco antes de intentarlo de nuevo. Algunos niños no toleran las legumbres hasta que tienen 2 o 3 años mientras que otros las asimilan perfectamente. Esto no ha de preocuparte ya que otros productos derivados de la soja (como la leche de soja y el tofu) y los cereales responderán a todas las necesidades nutricionales de tu hijo. El humus que se hace con garbanzos y tahín (mantequilla de semillas de sésamo) es una opción muy sabrosa y cargada de proteínas y calcio. Otra opción acertada es el aguacate que es rico en riboflavina, ácidos grasos esenciales, potasio y cobre. Pueden dársele pequeños trocitos de aguacate maduro para picar o puede incluirse en las papillas.

Ya puedes empezar a darle pan a tu bebé. Comienza con una tostada que será fácil de masticar para el bebé. Y no olvides que a los niños les encanta la pasta. La pasta, enriquecida con alcachofa u otros vegetales y preparada con diversas salsas, les aporta mucha energía y proteínas.

También intenta que tu bebé desarrolle un gusto por las verduras crudas como zanahorias y pepinos. Puedes rallarlas y mezclarlas con mantequilla de cacahuate o sésamo para que les atraiga más. El tofu y las tortitas de arroz también son buenos tentempiés.

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